Categorizaciones (in)necesarias
La música viene en todas formas, colores y sabores. Aunque sus conocidos que comúnmente portan playeras de Cannibal Corpse señalen que el reggaetón mató la música latina, y sus colegas que disfrutan del Rock Metálico de Alta Velocidad sostengan que los corridos tumbados hacen apología del narcotráfico, las expresiones culturales no pueden ser fiscalizadas. Y menos por individuos cuyo pelo emite un fuerte olor a humedad. La forma en que las distintas culturas del mundo expresan mediante sonidos sus vivencias y sentires no deberían estar sujetas a nuestros juicios obtusos, pero lo están. No es descabellado asumir que cada uno de nosotros tiene una forma particular para separar las distintas músicas.
A mí, por ejemplo, me gusta pensar que existen tres tipos de artistas, bandas o perfomers, basados* simplemente en la calidad de su obra a través del tiempo. Los inspirados, los entrenados y los constantes. Déjeme explicarle, apreciable lector, en qué consiste cada categoría.
Considero que la primera categoría, la de los inspirados, corresponde a los artistas cuyas primeras producciones pegan como el puño de Juan Manuel Márquez en la cara de Manny Pacquiao en su cuarto encuentro pugilístico, pero la llama de la creatividad se apaga con rapidez y su carrera termina en un chispazo. Es probable que muchas de estas agrupaciones vean su ocaso con rapidez debido a temas mercadológicos o porque pierden el apoyo de la industria, pero es posible también que tenga relación con los egos terribles de los artistas que alcanzan la cima muy pronto en sus carreras. ¿Una muestra en la música popular de la última década? Capital Cities. Este dúo estadounidense de pop nos llevó al hastío con su super hit Safe and Sound para posteriormente lanzar un discazo totalmente recomendado: In a Tidal Wave of Mistery, una muestra concreta de que la música bailable todavía estaba viva. ¿Qué hicieron después? Sacaron Vowels. No voy a hablar sobre la bazofia que fue ese sencillo, y mejor no lo escuchen. Así será mejor.
En la segunda categoría, los entrenados, hay grandes exponentes de la música de todos los géneros, músicos talentosos que tardaron mucho en perfeccionar sus habilidades y ponerlas en productos de gran calidad. Me gustaría poner aquí a un genio que se fue demasiado pronto: Mac Miller. A pesar de que sus inicios en el hiphop no pueden catalogarse como plenamente malos, sí demuestran que al buen Mac le faltaba muchísimo para consolidarse. Con sus últimos dos trabajos, The Divine Feminine y Swimming (claramente Circles, el LP que fue lanzado después de su muerte, es también una muestra perfecta de su talento creciente) demostró lo mucho que se puede lograr con determinación, formación y, lamentablemente para su triste final, drogas. En una transición notoria, pasó del hiphop independiente al R&B y sus variantes, puliendo cada vez con más precisión sus producciones, letras y materiales audiovisuales. Sin duda una muestra perfecta de que no siempre se alcanza el triunfo de un golpe.
En la última de estas categorías, de acuerdo con mi arbitrario criterio, están las bandas constantes. De entre todas las formas de acomodar artistas o grupos o como usted quiera llamarles, apreciable lector, estas son las más escasas. ¿Por qué? Porque son las entidades que han llevado una carrera completa que, desde que comenzaron a hacer música, alcanzaron el estrellato y cada que nos deleitan con algo nuevo, vuelven a romper todo. Por esta misma definición, sé que muchos no estarán de acuerdo con mi opinión, pero esta tiene algo muy particular que la hace intocable: es mía y no le importan las demás opiniones. Me gustaría mencionar en este grupo a los Foo Fighters como una banda solamente ha ido en ascenso desde 1995. Incluso, tal vez, es mejor mencionar a Dave Grohl como el artista que de verdad puede seguir adelante sin producir algo malo. Me explico.
Desde que llegó al estrellato con Nirvana y después de que Cobain proyectase su cerebro hasta las estrellas, Grohl no ha parado de hacer música increíble con un montón de bandas y proyectos distintos. Empezando con el Foo Fighters, disco en el que él mismo tocó todos los instrumentos, siguió con una exitosa trayectoria que tuvo un punto altísimo con el Wasting Light de 2011, y manteniendo un nivel brutal hasta los nuevos sencillos de la banda. ¿Qué mas ha hecho? Básicamente TODO. Tocar la batería en el icónico Songs for the Dead de Queens of the Stone Age, hace una súper banda con el John Paul Jones, bajista de Led Zeppelin producir un documental sobre rock (Sound City es buenísimo, si tiene la oportunidad, apreciable lector, dele una oportunidad) y ganar un Grammy con Sir Paul McCartney por una canción que compusieron en media hora.
Por si fuera poco, es una persona ejemplar como artista, que ama profundamente a su familia y posiblemente ha sembrado muchos árboles y salvado focas en Alaska. ¿Hay algo que ese hombre no haga bien?
Debo confesar, apreciable lector, que me gustaría leer la opinión que tenga sobre esta subjetiva categorización. Si usted cree que algún artista debería entrar en alguna de estas cajas, tampoco dude en dejarnos sus comentarios.
*¿Basados? ¿Basados en qué?
Autor: Oscar Castañeda
Fotografía: Imagen de Steve Buissinne en Pixabay





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