top of page

Buscando el (des)equilibrio

20 oct 2020
4 min de lectura

Es muy difícil tratar de conducirse de manera “correcta” en los caminos de la vida. Los seres humanos tenemos la maldición de la razón y, ahí pegadito en el cerebro, tenemos también el mal de los sentimientos. Este no es el problema, sino que dejamos que nuestras emociones tomen el control y tendemos a irnos de boca en cuestiones que, si pudiéramos afrontar con objetividad, serían totalmente distintas.


A todos nos ha sucedido: celos desmedidos por una pareja inocente, arrebatos por una afición deportiva o querer pegarle al tío el que votó por Morena arruinó el futuro del país. Los sentimientos exacerbados son capaces de convertirnos en seres irracionales, que actúan de acuerdo

con preferencias y no con hechos, con la realidad. ¿Cómo le hacemos, apreciable lector, para que esto no nos suceda?



La solución es sencilla, pero es complicado encontrarla. En mi caso, llegó con la clase de Epistemología de las Ciencias Sociales en la universidad, y cambió en gran medida mi forma de ver la vida. Y no, no estoy intentando venderle un curso de coaching* o una reprogramada neurolingüística, sino algo todavía más simple: una manera de pensar equilibrada. En aquella materia que, a pesar de su aburrida apariencia, era bastante interesante, tuve la tarea de leer un libro maravilloso: Pensamientos de Blaise Pascal. Se preguntará, respetable lector, qué carajo hay en este texto para que la perspectiva sobre el mundo cambie drásticamente en una persona que lo lee con detenimiento, y trataré de explicarlo sin parecer testigo de Jehová, con todo el respeto que nuestros amigos encamisados se merecen.



En Pensamientos tenemos un compendio de ideas “inconexas” que el genio dejó sin ordenar o editar tras su muerte, y que podrían interpretarse simplemente como una apología a la religión cristiana, dejando de lado una parte importante de los textos que lo componen. No obstante, como leí en algún lugar de la red: “A pasear de ser fragmentos sueltos y desordenados, conforman una obra apasionante. Tiene un atractivo literario enorme pues piensa en axiomas, con frases implacables.



Aunque no se compartan sus creencias religiosas, posee una profundidad psicológica extraordinaria”. Y es de esta última parte de donde nace mi cariño por este texto. En algún momento nos señala que el ser humano sufre por su propia naturaleza, condenado a nunca conocer los extremos de los dos infinitos, uno macro y uno micro, que le impiden a nuestra especie los alcances de un ser superior, literalmente diosito… para los efectos prácticos de este texto.



Pero en el mismo texto, y en el mismo tenor, Pascal nos dice que es necesario conocer de perspectivas: si estuviéramos en el medio de dos infinitos que nunca podremos conocer en su totalidad, sentenciados por nuestra propia naturaleza, lo más prudente sería tratar de conocer ambos lados y no decantarse con fervor por ninguno de ellos.


Es propio de las mentes más finas el contrastar sus conocimientos, buscar nuevas fuentes de información, no volverse un extremista sin juicio y vivir una vida equilibrada. Moralmente, éticamente y en los demás aspectos que le dan forma a un ser humano completo, la

misma manera de ver el mundo parece ofrecernos respuestas: ¿Quién en su sano juicio simpatiza con las tías persignadas? Y al tiempo, ¿Quién simpatiza totalmente con los individuos que sólo buscan el caos? Perdidos entre ambos lados, lo mejor que podemos hacer es buscar una posición objetiva. ¿La búsqueda es sencilla? No. Pero pasar Battletoads tampoco era fácil y mucha gente se quedó pegada al Nintendo hasta lograrlo.



¿Por qué no quedarnos pegados en la reflexión hasta convertirnos en seres humanos menos errados?

Sin embargo, lo que me parece más importante de esta manera de pensar es su aplicación en los horribles tiempos que vivimos como sociedad. Hay facciones políticas odiando al resto; grupos ideologizados buscando imponer su perspectiva de la realidad a todos los demás, al tiempo que los utilizan como herramientas políticas; existen bandos que, casados con la idea del dinero, siembran la muerte y la violencia en menoscabo de la gente que se somete a las formas aceptadas de obtener dinero. ¿Cómo sería un mundo con un pensamiento más equilibrado, sin tantos extremos, sin una polarización exacerbada?



Probablemente sería más aburrido, pero tampoco habría defensores de la biósfera muriendo por sus ideales. Es posible que no hubiera tanta acción, pero tampoco habría mujeres asesinadas por tratar de vivir su vida con libertad. El mundo no sería igual, pero, casi con seguridad, sería mejor.



En estos tiempos donde todos queremos tener la razón, en la que todos consideran que su opinión es la más valiosa, en la que ciertos grupos de poder nos contraponen los unos con los otros para generar ganancias desconocidas para la persona común, tal vez nos caería bien un poco más de tolerancia, de reflexión, de un justo medio. Tal vez si nos pusiéramos en los zapatos de las otras facciones, de los otros grupos, de esos otros bandos, y si abriéramos nuestro pensamiento a formas distintas de ver el mundo, no tendríamos los conflictos que estamos teniendo, ni tendríamos esos actuares nocivos para la sociedad, para la misma raza humana. Tal vez si contrastásemos con ideas distintas lo que los ideólogos de nuestro pensamiento nos imponen, fuera de nuestra propia burbuja, no nos enfrascaríamos en conflictos en los que pierde la humanidad como entidad. Igual si caminásemos por la cuerda floja de la vida haciendo uso de todas nuestras habilidades para mantenernos en equilibrio, nuestro presente y futuro serían distintos. Pero yo qué voy a saber, si todo es relativo.



*Hace diez años me invitaron por primera vez a un curso de coaching. Sólo tenía que

pagar la módica cantidad de $6,000 pesos por el primer nivel, $12,000 por el segundo y $18,000 por el tercero. Decliné la invitación porque mi cerebro funciona bastante bien, pero me sorprende sobremanera que, después de una década de reportajes y toneladas

de información sobre el FRAUDE enorme que son este tipo de grupos y el peligro que representan no sólo para la salud mental sino para la integridad física (NXIVM, por citar el ejemplo más reciente), las personas sigan buscando aprobación, pertenencia o superación con este tipo de charlatanes. Por favor, evite caer en este tipo de sectas del pensamiento.



Nota del editor: Compre nuestro curso de cómo ser una persona más crítica en la sección de cursos online (broma)



Segunda nota del editor: ¿Estamos en el punto medio de los infinitos o estamos más hacia un lado que el otro? Tal vez nunca sepamos cuál es nuestro lugar en el universo, pero podemos hablar sobre ello.




 
 
 

Comentarios


© 2023 by EK. Proudly created with Wix.com

  • Instagram - Círculo Blanco
bottom of page